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FUNDICIÓN CODAL VOTIVO

En la noche de ayer, nuestra Diputación de Caridad celebró uno de los actos más íntimos y significativos de nuestra Cuaresma: la fundición del codal votivo que, Dios mediante, alumbrará el paso de Nuestro Padre Jesús de la Caridad en la próxima Estación de Penitencia del Sábado de Pasión.

Este gesto, que cada año simboliza la luz de la fe y la oración de nuestros hermanos, ha cobrado en esta ocasión un matiz de profunda emoción y compromiso social.

El codal de este año se convierte en un homenaje a nuestra hermana Sandra Peña, cuya temprana partida conmovió no solo a nuestra corporación, sino a toda la ciudad.
Sandra, una joven que creció en el seno de nuestra Hermandad, estará presente en la luz que arda ante el Señor de la Caridad, siendo signo de consuelo para su familia —a quienes agradecemos de corazón su presencia en el acto— y de esperanza para todos los que la conocieron.

Fieles al carisma que da nombre a nuestro Titular, la fundición de este codal va unida, una vez más, a una acción concreta de ayuda al prójimo, y es que, los donativos que se recojan el próximo Sábado de Pasión en la urna que se situará a los pies del Señor serán destinados íntegramente a la Fundación Papageno.
Esta entidad realiza una labor crucial en la prevención del suicidio y el apoyo a la salud mental, acompañando a personas en situación de sufrimiento emocional y a sus familiares. Con esta colaboración, nuestra Hermandad desea que la devoción al Señor se traduzca en una mano tendida hacia quienes sufren en silencio.

También, durante el acto, se compartió con todos los presentes un importante acuerdo alcanzado en el Cabildo de Oficiales, y es que, con el deseo de que la memoria de Sandra permanezca viva en el tiempo, desde este Sábado de Pasión de 2026, Nuestra Señora de los Dolores portará siempre un broche de plata sobredorada, donado por un hermano, que representa a un ángel portando una cinta con el nombre de Sandra.
De este modo, nuestra hermana seguirá realizando cada año su Estación de Penitencia acompañando siempre a nuestra Madre.


 

Pedimos al Señor de la Caridad que ilumine a quienes trabajan por aliviar el sufrimiento ajeno y que nos ayude a seguir creciendo en la fe y el amor al prójimo.